Jiddu Krishnamurti (1895 – 1986):
El reconocimiento propio no tiene límites, nunca se llega a una solución, a ninguna conclusión; es como un río infinito.
Y según el modo y la profundidad que se investiga, en que se profundiza, se encontrará la paz.
Sólo si el sentido está calmado, - en el sentido del reconocimiento propio y no por disciplina impuesta – sólo entonces, esa calma, en ese silencio, la realidad podrá acceder al ser, podrá llegar la bendición y podrá nacer la “acción creadora”.